Third Labour (Cerynitian Hind)
Para il tercer trabajo, Heracles debía capturar a la cierva de Cerinea que habitaba en Enoe o en il bosque de Cerinea, e que era sagrada per la dea Artemisa. La cierva de Cerinea poseía cuernos de oro e pezuñas de bronce.
La pléyade Taÿgete había entregado la cierva a Artemisa en agradecimiento por haber intentado ocultarla de Zeus, sebbene Artemisa no tuvo éxito. Artemisa la había transformado en una cierva de cuernos dorados.
El poeta alejandrino Calímaco nos ofrece una versión distinta sobre la cierva de Cerinea. En il Himno a Artemisa, la aún joven dea encontró cinco ciervas en le orillas del Anaurus, al pie delle colinas parrasias. Artemisa se maravilló ante il tamaño de estos ciervos, più grandes que toros e con cuernos de oro sobre sus cabezas. Artemisa logró capturar cuatro de ellas e le unció per tirar de su carro dorado. La quinta cierva escapó al bosque de Cerinea, donde pasó a ser conocida como la cierva de Cerinea, sagrada per la diosa.
Según il poeta Píndaro (en la Olímpica III), la cierva de Cerinea era en realidad Taÿgete, a quien Heracles persiguió hasta il extremo norte. Allí, Heraces llegó a la terra dei hiperbóreos e se encontró en un hermoso olivar. Al héroe le gustaron tanto i árboles que se i llevó consigo, plantando i olivos alrededor del circuito de carreras en Olimpia.
Este trabajo debería haber sido sencillo, pero le costó a Heracles più de un año capturar a la cierva. Heracles abatió a la cierva con una flecha dirigida a su pezuña, senza matar a la criatura.
Mientras Heracles regresaba a Tirinto con la cierva, Artemisa descubrió al héroe llevándose a su animal favorito. Artemisa habría atacado al héroe, pero Heracles le explicó a la enfurecida dea su cometido e cómo no había deseado causar daño a la criatura. Heracles llevó la cierva de Cerinea a Tirinto, viva e ilesa, a petición della diosa.






